Terapia · Autoestima
Terapia para la autoestima
Te exiges lo que no le exigirías a nadie. Y aun así te parece insuficiente.
La autoestima no se arregla repitiéndote delante del espejo que vales mucho: eso dura lo que dura. Debajo, casi siempre hay una vara de medir que te pusieron hace tiempo y que sigues usando.
En consulta miramos de dónde salió esa vara: quién te enseñó a medirte así, a qué tuviste que renunciar para encajar y qué precio estás pagando ahora. No para buscar culpables, sino para que puedas elegir con qué te mides a partir de este momento.
El objetivo no es que te quieras mucho de un día para otro. Es que dejes de tratarte como si fueses tu enemigo.
Empezamos por poner nombre a esa vara de medir: qué te exige, en qué parte de tu vida pesa más (el trabajo, la pareja, el cuerpo, la familia) y qué te dices cada vez que no llegas. Con eso claro, te propongo un plan de trabajo con objetivos concretos, para que sepas en todo momento qué estamos haciendo y para qué.
El trabajo es práctico. Aprendemos a reconocer la voz crítica cuando aparece y a contestarle de otra manera, practicamos poner límites y decir que no en situaciones reales de tu semana, y vamos probando decisiones que hoy no te atreves a tomar porque te parece que no las mereces. La autoestima no cambia a base de pensarla: cambia cuando actúas distinto y compruebas qué pasa.
Lo que buscamos al final del proceso es que tengas criterio propio para valorarte, sin depender de que otros te lo confirmen, y que sepas qué hacer las veces que la vieja vara vuelva a aparecer.
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